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2 août 2011 2 02 /08 /août /2011 12:06

 

 

 

 

 

 

LAS ALPUJARRAS

 

 

En las Alpujarras

Quisimos crear un paraíso,

Olvidando el engaño,

La prisión y la traición,

 

Edificar unos pueblos,

Salvar nuestras tradiciones

Y en paz compartir

El amor a nuestras raíces

Duramente andaluzas.

 

No éramos moros

Ni siquiera árabes,

Éramos hijos de esta tierra

Que se llamaba Al-Andalus.

 

Nuestra sangre mezclada

De tantos hombres, mujeres

Que hicieron de nuestra tierra

Un mundo de riquezas

Y quienes habían elegido

El deseo de ser andaluz.

 

En las Alpujarras

Vinieron algún día

Los caballeros aquellos

Que traían la cruz por la mano

Y la espada por otro lado.

 

Mataron a los varones

Y echaron por las calles

Los viejos, las mujeres, los niños

Ensenando el camino

Hacia el puerto de Alicante.

 

Gritos, lágrimas, lamentos,

Salen noches de luna llena

En las calles de los pueblos

De las Alpujarras.

 

 

                                                     I’TIMAD

 

 

¡Ay qué suerte

Tuvo I’timad,

Pobre nació

Esclava se volvió

Y reina se encarnó!

 

¡Ay qué suerte, I’timad!

Al Mu’tamid se enloqueció

Y para ti abandono

A su fiel y tierno amigo.

 

Ibn Ammar,

Traicionado, desapareció

Pero en odio se transformó.

 

¡Ay qué suerte, I’timad!

Palacio de oro le construyo

Para ser Diosa de Sevilla.

 

Siguen por las paredes

Del palacio moro

Corriendo las lágrimas

Del amante que perdió

Sus ilusiones,

Cuando el Rey eligió

La cama de una mujer esclava

Al pecho de un hombre viril.

 

¡Ay qué suerte

Tuvo I’timad!

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                

                                           LOS AMANTES

 

 

En la sierra cordobesa,

En el campo, por las calles,

Lloran los aceituneros.

 

¿Por qué lloran?

Dice el campesino

En un tiempo ya pasado

Corrían por las calles

Los gritos de alegría

De los amantes eternos

Wallada, ibn Zaydun.

 

Por la noche, por el día

Se cruzaban los enamorados

Y bastaba una mirada

Para aclarar la ciudad

De Córdoba la mora.

 

¡Córdoba de los amantes,

Córdoba de las pasiones!

 

Desaparecieron los amantes

Y murieron los cantos.

Cantos de pena y sufrimiento

Cantos de pesares y llantos

Invadieron las callejuelas.

 

¡Wallada, Ibn Zaydun!

Ibn Zaydun sigue llorando

Wallada la traicionera

Aquella que eligió a su esclava,

El miele de una mujer

Al zumo del varón.

 

En el campo, en la sierra,

En las callejuelas cordobesas

Sigue gritando el espíritu

De un hombre siempre perdido.

 

¡Ibn Zaydun, duérmete tranquilo,

Wallada nunca encontró

Amor tan fuerte y delicioso

Como lo fue vuestra pasión!

 

   MARIPOSA

 

¡Mariposa, Mariposa!

Vuélvete a Argelia

Para cantar al moro

El llanto del ruiseñor.

 

Rojo es mi corazón

Blanca llena de sangre

Es la mortaja de la novia

Huyendo los golpes

De las espadas.

 

¡Mariposa, Mariposa!

Vuélvete a Argelia

Para decir al moro

Que sigue esperando

Su vuelta,

La novia enamorada.

 

¡Mariposa, Mariposa!

Vuélvete a Argelia

Para que el suspiro del moro

Llegue hacia la puerta

De la ciudad cordobesa

Y que la niña enamorada

Encuentre por fin

El sueño profundo.

 

                            OUED EL KEBIR  - GUADALQUIVIR

 

 

 

Oued el Kebir, rio grande

¿Por qué quedaste vacío?

¡Acuérdate  del tiempo

En que estabas poblado

De aquellos molinos

Que daban trigo al mezquino!

 

¿Oued el Kebir, que te pasa,

De que sufres, de que faltas?

 

Había, en tiempo pasado

Mucha lluvia, mucha nieve.

Alrededor de mis orillas

Hombres y mujeres venían

A buscar sémola de trigo

Para preparar la torta

Y compartir el almuerzo

Del rico, del pobre,

Del extranjero…

 

Hombres de mala fortuna

Combatieron mis paisanos,

Destruyendo los molinos

Compartiéndose nuestra riqueza.

 

¡Oued el Kebir, no te mueres

Porque te necesitamos

Hoy en día de tan desgracia!

 

Oued el Kebir, lo sabemos

Que salen de tu más profundo,

Olores que suelen decir:

¡Ojala que mañana vuelva

El tiempo de agua de lluvia

Porque de días de acequia

Ya no aguanto,

Y que la muerte,

Ya no la quiero!

 

                                        SI SUPIERAN LOS MOROS

 

 

 

¡Si supieran los moros

Lo que dejaron en Granada,

Si supieran los árabes

Lo que construyeron en Granada!

 

Por las calles del Albaicín

Huelen olores de jazmines

Naranjeros y azafranes.

 

Los almendros lloran

El tiempo de Medina Azahara

Cuando Córdoba la sultana

Gozaba de los poetas

Que encendían por las casas

La riqueza de su sabiduría.

 

Ibn Zaydun paseaba por los patios

Escribiendo miles de versos

Para cantar la dulzura

De las noches cordobesas.

 

¡Si supieran los moros

Lo que dejaron en Córdoba,

Si supieran los árabes,

Que las raíces no se pierden!

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Published by AOUADENE
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